DAKHLA: El lugar donde desierto y océano se abrazan.

06 junio

Ya lo dijimos hace unos días: si esto sigue así no sabemos como va a acabar ... así fue como cuando ya daba mis escapadas viajeras por finalizadas, y estando tan solo a la espera de realizar el "gran viaje" que iniciaremos en apenas unos días, me surgió la propuesta de ir a Dakhla y lógicamente no la pude rechazar.

Hasta el momento de la partida lo único que sabía de Dakhla era que hace años, cuando todavía era una colonia española, se llamaba Villa Cisneros y que es un potente destino para la práctica del kitesurf.


En este viaje descubrí mucho más…

DAKHLA: El lugar donde desierto y océano se abrazan.


Primero nos pondremos en situación. Dakhla se encuentra a 350 km de la frontera con Mauritania, en la provincia de Río de Oro, siendo la ciudad de Dakhla capital de provincia. Consta con una población censada de aproximadamente 80000 habitantes pero, como pasa en muchas ciudades de África, los locales afirman que son muchos más.

Como se puede observar en el mapa, Dakhla es una estrecha península de 4 km de ancho y unos 60 km de largo y esa curiosa y particular morfología es lo que la convierte en tan atractivo destino.



La Costa Atlántica en su parte marroquí y sahariana está, por lo general, fuertemente azotada por el viento y las olas, lo que hace que como destino de playa pierda algo de atractivo. En Dakhla quitamos uno de los componentes de la ecuación. Al estar toda la laguna protegida por el brazo que forma la península las olas desaparecen. No así el viento que golpea insistentemente.

Explorando uno la costa podemos encontrar algunos rincones protegidos del viento que nos permitirán disfrutar de espectaculares playas.



Y si no queremos protegernos del viento en el interior de la laguna encontraremos el paraíso para los amantes del kitesurf, la estrella del lugar en lo que a deportes náuticos se refiere.

En el recodo más interior de la laguna de Dakhla hallaremos multitud de “kitecamps” donde los apasionados de este deporte encontrarán todo tipo de infraestructuras a su disposición. Hasta una piscina de wakeboard por si nos fallase el viento. Cosa poco probable.





¿Pero qué más nos vamos a encontrar en Dakhla y sus alrededores?

Por lo pronto hay que recordar que el caladero de pesca sahariano es de los más importantes que tenemos por estas latitudes.


Así que mucho pescado y muy rico no nos va a faltar en nuestra visita.

Si nos acercamos al extremo sur de la península, a la Punta de La Sarga, encontraremos a los artesanos del mar y su poblado. Una suerte de construcciones hechas a base de tablones, plásticos, redes y cualquier cosa que sirva para sujetar y mantener las precarias estructuras.

En esta punta veremos trabajar a los hombres arreglando sus aparejos de pesca y retirando las sencillas embarcaciones con las que salen cada día a la mar para obtener ese pescado y marisco que tanto apreciamos.

El viento en esta zona es tremendamente fuerte y nos permite hacernos una idea de la dureza del trabajo que desarrollan estos hombres.





Unos kilómetros al norte de la punta nos encontramos con el puerto donde arriban los barcos que realizan pesca de altura y, como todo puerto pesquero, vive bajo un frenético ritmo la llegada de la flota con sus capturas.

También vamos a encontrar marisco. Especialmente navajas y ostras. Sobretodo ostras. En el interior de la laguna nos encontramos con varios criaderos de ostras y algún restaurante perfecto para degustar el marisco, que veréis como lo sacan del agua directo a la cocina, y el pescado de la zona, siendo la corvina una de las especialidades.

  

  

Y una vez hemos visto de donde viene el pescado y el marisco que nos hemos comido, nos hemos dado un baño en alguna playa oculta y hemos visto a esos locos que andan enganchados a una cometa surcando las aguas ... ¿Qué toca?


Pues nos toca visitar el desierto.


En Dakhla basta con alejarse un poco de la costa para creerse que está uno en el mismo corazón del Sahara.






Y a veces no hace falta ni eso. Si cogemos la bajamar, la rompiente se retira tranquilamente cerca de tres kilómetros y el paisaje se transforma por completo, permitiéndonos entrar a pie a puntos de la laguna que de otra forma serían totalmente inaccesibles salvo con una embarcación.

Uno de esos puntos es conocido como Isla Dragón.

Una formación rocosa a la que se accede tras una hora de camino sobre un manto de conchas de moluscos y mariscos.



Estos cambios constantes de paisaje, estas idas y venidas de agua, hacen que las especies que habitan la zona hallan tenido que adaptarse al medio. Algunas con más fortuna que otras.

  




Otro de esos puntos que sufren una transformación con los movimientos de las mareas es la zona de la duna blanca.

Una especie de marisma donde podremos observar en esta época del año pequeños grupos de garzas y flamencos rosados, siendo mucho más numerosa su presencia en los meses del invierno.



Otras zonas ya más alejadas de Dakhla, como las piscinas de Imlili o el bosque de acacias negras, bien merecen también nuestra visita. Aunque si queremos disfrutar plenamente la experiencia no estaría de más que nos preparásemos para pasar la noche en el desierto en un improvisado vivac y arropados bajo el manto de estrellas. Aunque esa aventura nos la reservamos para otro momento ...

Dormir en el desierto al aire libre es una de las experiencias más auténticas que uno pueda imaginar. Si ya los atardeceres y los cielos estrellados son espectaculares. Despertarse en medio de la nada, en la inmensidad del desierto y rodeado de un absoluto silencio nos hace darnos cuenta que al lado de la naturaleza no somos nada y que más vale que la cuidemos no vaya a ser que un día decida cobrarse todo lo que le estamos haciendo.

Ya para finalizar y recuperarnos de tanto ajetreo y emociones no hay mejor cosa que una sesión de Spa, si como lo oyes ... de ¡¡¡SPA!!! 

Y es que aquí en Dakhla tienen de todo. Así que nos dirigimos al pozo de Asnna donde recibiremos un descontracturante masaje con aguas sulfurosas, termales y a alta presión. Uno sale como nuevo después de este tratamiento de choque y listo para la siguiente aventura.



Un destino sorprendente Dakhla que nos reafirma en una creencia que ya tenemos desde hace tiempo, hay tanto por re-descubrir en África.

Nos volveremos a ver ...

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6 comentarios

  1. Joder que papeazooooo a pescado! Que hambre me ha dado de nuevo. Interesante lugar para visitar.

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    1. Pescado, navajas,ostras, langostas ... Aparte de los típicos tajines. Y gastroexperiencias.

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  2. Muy bien descrito.
    Nosotros, que somos de Melilla, hemos bajado varias veces porque mi marido es aficionado a la pesca. Pero, a veces, el camino se hace largo. No obstante, tan sólo por ver a los pescadores con sus técnicas de pesca desde los acantilados, merece la pena el viaje.
    Me ha encantado la entrada. Me trae buenos recuerdos.
    Un saludo

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    1. Muchas gracias Macarena. Viniendo de una persona que conoce tan bien el destino es un lujo recibir un comentario así. Me alegra que te halla despertado tan buenos recuerdos. Nosotros tenemos el proyecto para cuando vuelva s poner el barco desde Gran Canaria a El Aaiun hacer toda la ruta entera de norte a sur. Un saludo y gracias por pasarte por aquí a comentar.

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  3. Desde el desierto, después de haber "vivido" el primer día de Ramadan en un pueblo casi fantasma, leer esta entrada y ver esas fotos, no dan ganas mas que de coger el coche y conducir hasta esos lares a disfrutar de la gastronomía y el fresquito Atlántico!
    Muy buena entrada, que grandes recuerdos me despertó! Gracias por compartir la experiencia! :)

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    1. Gracias Alicia por tus palabras. El día que vuelvan a poner el barco desde Gran Canaria a El Aaiun ya se que blog leer 😉 para hacerme el road trip norte - sur. Un saludo.

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